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Eva María Medina y su nueva novela, "La historia sin fin"

Eva Mª Medina Moreno
Eva Mª Medina Moreno

Eva María Medina Moreno (Madrid, 1971) es una destacada escritora y docente española, cuya obra se caracteriza por explorar los límites de la realidad y el sufrimiento humano. 

Es licenciada en Filología Inglesa y diplomada en Profesorado de Educación General Básica por la Universidad Complutense de Madrid. Posee el título del Ciclo Superior de la Escuela Oficial de Idiomas de Madrid y el Certificate of Proficiency in English de la Universidad de Cambridge.

Combina su faceta literaria con la enseñanza de la lengua inglesa. 

Su narrativa se centra frecuentemente en temas crudos como el alcoholismo y la fragilidad humana, a menudo inspirada en experiencias personales y la observación de la realidad social. En Relojes muertos, una de sus obras más reconocidas, profundiza en la narrativa de las "grietas de la realidad". Su segunda novela, La historia sin fin (Editorial Odelia), ha sido publicada recientemente (2025), es una novela centrada en el personaje de Gerardo y su lucha contra el alcoholismo, disponible en formato físico en Argentina y digital en España.

Eva mª Medina ha sido ganadora del I Certamen Literario Ciudad Galdós por su relato Tan frágil como una hormiga seca (2010). También ha sido seleccionada en certámenes internacionales, como el IV Concurso de Cuento Breve y Poesía de la Editorial Nuevo Ser (Argentina).

Sus relatos y colaboraciones aparecen regularmente en revistas literarias digitales como Letralia, Revista AlmiarVórtice y Agora 127




Hola, Eva, encantado de tenerte de nuevo en nuestra revista. Ahora, tras la publicación, por Odelia Editora, de tu nueva novela La historia sin fin. ¿De dónde partió la idea para esta nueva narración? 


Hola, Enrique. Un placer volver a charlar un rato contigo. Respeto a la pregunta que me haces, decirte que siempre tuve el tema principal de esta novela, el alcoholismo, dándome vueltas. Al vivir tan de cerca la problemática del alcoholismo, el tener familiares muy cercanos que eran y son alcohólicos —porque el alcohólico lo es siempre, beba o no beba—, te predispone para que este tema surja en cualquier historia que escribas, tanto de manera consciente como inconsciente. Tengo relatos que escribí hace ya mucho tiempo y que abordan la problemática del alcoholismo. Incluso en mi primera novela, Relojes muertos, hay unos cuantos personajes alcohólicos que Gonzalo, el personaje principal, conoce en el psiquiátrico. No sé exactamente cuál fue la idea concreta de la que partió esta novela, solo sé que necesitaba ponerme en la piel de un alcohólico para tratar de entender esta enfermedad tan terrible.




Por lo general, ¿tus libros parten de una imagen

o de una idea?


Más bien parten de un tema que me preocupe mucho y que no me lo pueda quitar de la cabeza. Entonces, para entenderlo mejor, me meto en la piel de unos personajes con esa problemática concreta: alcoholismo, enfermedad mental, soledad, vejez…




Tus personajes suelen ser personas atormentadas, que no son capaces de salir del abismo en el que se encuentran, ¿por qué? ¿Qué te induce a sumergirte en sus mentes?


Me interesan mucho los personajes que sufren, porque no tolero muy bien ni mi sufrimiento ni el de nadie. El sufrimiento humano sería la columna vertebral de todo lo que escribo. Las personas atormentadas sufren muchísimo porque suelen tener diálogos internos negativos, se podría decir que ellos mismos son su peor enemigo.

En mi segunda novela, me adentro en el mundo de las adicciones. Aunque la solución al problema empieza por dejar de beber o de consumir drogas, este es solo el principio. Los adictos deben comprender por qué llegaron a ese estado de autodestrucción, deben asumir sus errores, pedir perdón por el daño infligido, pero no sentirse en exceso culpables. Deben perdonarse, tratar de entenderse lo mejor posible, y así volver a caminar con esa libertad que perdieron al hacerse adictos.




No sé si alguna vez te has enfrentado al “bloqueo del escritor”. Si es así, ¿cómo consigues vencerlo?


Me enfrento muchas veces a él. Sobre todo cuando mi yo más crítico me acecha. Soy excesivamente perfeccionista y esto me bloquea. Para vencerlo, me dejo llevar por la escritura misma, sin fustigarme por cómo lo hago. ¡Ya habrá tiempo para las correcciones y las reescrituras!




¿Tienes algún proceso a la hora de escribir? ¿Escribes siempre a la misma hora, en el mismo lugar, todos los días…?


No, no lo tengo. Suelo escribir a mano y prefiero hacerlo por la mañana. Lo que más me cuesta es disciplinarme, crear una rutina diaria de trabajo.




Tras plantearte una nueva narración, una nueva novela, ¿cómo la estructuras? ¿Utilizas escaletas o guiones para ello?


En mi primera novela hice escaletas de cada capítulo. Pero no así en la segunda. En La historia sin fin, la trama iba surgiendo casi capítulo a capítulo, sin necesidad de hacer ninguna escaleta previa.





¿De dónde sueles documentarte para tus narraciones?


Además de mi experiencia vital y de la lectura de ensayos, más o menos científicos, me gusta desentrañar libros de ficción que traten el mismo tema. Pienso que no solo enriquecen la narración, sino que además te ayudan a crear tu propio universo. Mientras escribía La historia sin fin, leí muchos libros cuyo tema principal era el alcoholismo. Novelas como Bajo el volcán de Malcolm Lowry —una obra maestra sobre la dipsomanía y la autodestrucción—, La taberna de Émile Zola, Moscú-Petushkí de Venedikt Eroféiev, Abluciones de Patrick de Witt, Días sin huella de Charles Jackson, La leyenda del Santo Bebedor de Joseph Roth, Leaving Las Vegas de John O´Brien, Devastación de Tom Kristensen, El bebedor de Hans Fallada, En el dique seco de Augusten Burroughs, La muerte de Bunny Munro de Nick Cave, Chump Change de Dan Fante, y muchas, muchas más.

Lo más interesante es que la mayoría de estas novelas fueron escritas por alcohólicos, por lo que su visión es muy enriquecedora. La veracidad de estas historias me ayudó mucho a dibujar la personalidad de Gerardo, su lucha interna: cómo trata de justificar su su consumo, de negar el daño que se inflige a sí mismo y a su familia; cómo sufre por su falta de libertad y su inestabilidad emocional, por su baja autoestima y su vulnerabilidad…

El libro de Dan Fante, Fante. Un legado de escritura, alcohol y supervivencia, fue muy revelador. En estas memorias, el autor nos relata la historia familiar desde el sur de Italia hasta los barrios de inmigrantes de Los Ángeles. Nos habla de su padre, John Fante, de su alcoholismo, de su carrera como escritor; siempre en lucha por conseguir un reconocimiento literario. También nos cuenta cómo es la relación con su familia, nos relata su propio alcoholismo, y cómo la escritura lo ayudó a salir del abismo.




De las novelas que tienes publicadas (Relojes muertos, en 2015, y La historia sin fin, en 2024), ¿de cuál te sientes más orgullosa?


De las dos, ya que si no hubiera escrito Relojes muertos —mi primer enfrentamiento a la escritura de una novela con un tema tan complejo como la enfermedad mental—, no habría escrito La historia sin fin de la forma en que lo hice. Esa escritura— tan  descarnada, tan intensa— va unida a mi propio aprendizaje.




¿Crees que, en esta segunda novela, La historia sin fin, tu narrativa ha evolucionado de alguna manera?


Sí, creo que sí. Aunque pienso que los lectores son quienes deberían opinar —a mí me cuesta mucho ser objetiva—, considero que mi segunda novela es más madura, más redonda.




¿Cómo consigues adentrarte en la mente de tus personajes para que sean tan reales, para que muchos lectores lleguemos a identificarnos, en algunos momentos, con ellos?


Muchas gracias, Enrique, menudo piropo. Pues la verdad es que no lo sé. Es como si interpretase un papel. Trato de ver el mundo a través de los ojos del personaje, intento adentrarme en su psique. Escribo, leo y escribo. Sin darme cuenta, hay un momento en que pienso, siento y actúo como ese personaje de ficción. ¡Esto es lo mágico de la escritura!




¿Qué te cuesta más trabajo: la documentación previa, la propia escritura de la novela o las revisiones finales antes de publicar?


Las múltiples reescrituras del texto desde que escribo el primer borrador hasta la última versión.




¿Te has encontrado con dificultades para conseguir editor? ¿Alguna vez te has planteado auto-publicar?


Por supuesto, de hecho este libro —a pesar de haber quedado entre las seis novelas finalistas del 37º Premio Herralde—, me lo publicaron en Argentina en octubre de 2024. A las editoras de Odelia, Jazmín Teijeiro y Yanina Giglio, les gustó mucho y decidieron apostar por él. Para los autores noveles es una verdadera odisea que una editorial apueste por tu texto, apueste realmente por ti. El manuscrito lo envié tanto a editoriales como a agencias literarias. De las agencias literarias que me respondieron, hubo dos a las que les gustó el texto, les pareció notable, pero no quisieron representarme. La primera me dijo que era un relato muy bueno, pero muy duro, que las editoriales preferían historias más «alegres»; además, yo era una escritora novel, lo cual dificultaba mucho las cosas. La otra agencia me comentó que, después de una lectura muy favorable, como el tema de la novela no estaba de moda, lamentaban mucho tener que rechazarme. De las editoriales españolas que me respondieron, solo hubo un editor a quien le pareció una novela redonda, con calidad literaria, pero no se atrevía a publicarla porque yo era una autora desconocida.

  A pesar de todos los rechazos, nunca he pensado en autopublicarme, considero al editor un filtro necesario.




¿Qué tipo de lectores son los que acompañan a tus narraciones? ¿Cómo los  imaginas?


Supongo que serán personas que disfrutan adentrándose en la piel de perdedores, de personajes complejos, con aristas; lectores que no quieran salir indemnes de una historia    dura, pero bastante realista. Los imagino muy parecidos a mí, tanto en gustos literarios como en aficiones. Gente apasionada por el arte, la cultura, el deporte, la naturaleza…






¿Por qué tus novelas son tan desgarradoras, mostrando la realidad de las enfermedades mentales o de las adicciones?


Porque a mí me interesan esos temas, y necesito ahondar en ellos. Parto de una temática muy compleja, con muchas aristas. No quiero edulcorar la realidad, quiero meterme en el fango y terminar llena de barro. Es mi forma de ser, de ver la vida, y de escribir.




¿Crees que tu literatura, tu narrativa, si no modificar, al menos pueda hacer reflexionar a la sociedad?


Soy bastante escéptica al respecto, quizá ayude a reflexionar a algunas personas, pero no creo que llegue a modificar conductas, ¡ojalá!




¿Qué puedes decirnos de los jóvenes autores? Como escritora experimentada y publicada, ¿qué consejo o consejos le darías a un escritor principiante?


De los autores jóvenes, destacaría a dos escritoras que tienen voces muy potentes y perturbadoras, Irene Solà y Mónica Ojeda. La española Irene Solà, con novelas como Canto yo y la montaña baila, y Te di ojos y miraste las tinieblas; y la ecuatoriana Mónica Ojeda con sus novelas Nefando y Mandíbula.

  La verdad es que no me considero una escritora muy experimentada, ya que solo he escrito dos novelas y algunos relatos, pero un consejo que me aplico a mí misma es: «si necesitas escribir, hazlo; si la escritura te hace más feliz, escribe».




Eva, ¿estás trabajando actualmente en alguna nueva obra, en algún nuevo proyecto? ¿Puedes adelantarnos algo?


Sí, estoy escribiendo una novela sobre la vejez. Aún no he terminado ni el primer borrador. Así que tengo muchísimo trabajo por delante.




Para finalizar, ¿puedes indicar a los lectores de nuestra revista dónde pueden adquirir tus libros?


De mi primera novela, Relojes muertos, solo quedan ejemplares en Iberlibro. La historia sin fin puede adquirirse en papel tanto en las librerías de Argentina, como a través de la web de la editorial, y también en Amazon. Quien prefiera el formato electrónico, puede encontrarlo en distintos sitios de Internet como Google Books, Fnac, Apple Books...

 



Eva, como siempre, ha sido un auténtico placer tenerte con nosotros, y que nos hayas prestado un poquito de tu tiempo. Muchas gracias por ello, por tus libros y por esta nueva novela, La historia sin fin, que está siendo un éxito en España y en Sudamérica. Un gran abrazo.


Gracias a ti, Enrique, muchas gracias por tu generosidad, por tu lectura, por tus reseñas, por tus entrevistas…



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© 2025 Enrique Eloy de Nicolás Cabrero

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